El estilo vintage es una de esas tendencias decorativas que nunca pasa de moda. Evoca la nostalgia de otras épocas, pero se mantiene actual gracias a su capacidad para integrarse con diferentes estilos. En España, este tipo de decoración ha ganado terreno en los últimos años, especialmente en viviendas urbanas que buscan un toque cálido, acogedor y con historia.
Lejos de parecer un museo del pasado, el estilo vintage bien aplicado logra espacios equilibrados, llenos de carácter y confort. La clave está en combinar piezas antiguas con elementos contemporáneos, creando ambientes personales y únicos.
Qué caracteriza al estilo vintage
El término “vintage” se refiere a todo aquello que tiene cierta antigüedad y conserva su valor estético o sentimental. En decoración, se traduce en recuperar muebles, textiles y objetos que remiten a décadas pasadas —desde los años 20 hasta los 70— y adaptarlos a un contexto actual.
Las principales características del estilo vintage son:
Muebles con historia: piezas antiguas restauradas o de inspiración retro.
Materiales nobles: madera, hierro forjado, cerámica, lino o cuero natural.
Colores suaves y cálidos: blancos envejecidos, tonos pastel, beige o verdes apagados.
Detalles decorativos con alma: lámparas de cristal, relojes de pared, marcos antiguos o maletas de viaje.
Texturas naturales: tejidos de algodón, tapizados con flores o terciopelos suaves.
Este estilo se apoya mucho en la autenticidad. No se trata de llenar la casa de objetos antiguos, sino de elegir con criterio aquellas piezas que cuenten una historia o aporten una sensación de calidez al conjunto.
Cómo aplicar el estilo vintage en casa
Integrar el estilo vintage no requiere una transformación completa. Lo más importante es encontrar un equilibrio entre lo antiguo y lo moderno. Para conseguirlo, puedes seguir algunas pautas sencillas:
Selecciona un mueble protagonista. Una cómoda antigua, una vitrina o una mesa de comedor restaurada pueden servir como punto focal de la estancia.
Combina lo viejo con lo nuevo. Mezclar un sofá contemporáneo con una lámpara retro o una alfombra tradicional genera contraste y personalidad.
Apuesta por colores neutros y suaves. Funcionan como base y permiten destacar los elementos decorativos sin recargar.
Incorpora objetos recuperados. Un espejo envejecido o un cuadro de época aportan autenticidad sin necesidad de grandes inversiones.
Cuida la iluminación. La luz cálida refuerza la sensación acogedora característica del estilo vintage.
Estas pautas permiten adaptar el estilo a cualquier tipo de vivienda, desde pisos pequeños hasta casas más amplias. Si el espacio es reducido, puedes inspirarte en las ideas para decorar salones pequeños con estilo, donde se explican recursos para mantener el equilibrio visual.
Colores y materiales: la esencia del encanto vintage
Los colores desempeñan un papel esencial en el estilo vintage. La paleta cromática suele basarse en tonos suaves, envejecidos y naturales. El blanco roto, el beige y el gris claro son ideales como base, mientras que los verdes oliva, azules pastel o terracotas aportan un aire romántico y sereno.
En cuanto a materiales, predominan los de origen natural y las superficies con textura. La madera envejecida, el hierro forjado y la cerámica artesanal aportan carácter y autenticidad. También se utilizan tejidos como el lino, el terciopelo o el algodón, que suavizan la estética y aportan confort.
La mezcla de materiales es uno de los secretos del estilo vintage. Un suelo de madera natural combinado con muebles lacados o lámparas metálicas crea un contraste visual atractivo. Este equilibrio entre rusticidad y elegancia es precisamente lo que lo hace tan versátil y acogedor.
Estilo vintage en distintas estancias

Una de las ventajas de este estilo es que se adapta con facilidad a cualquier estancia del hogar. A continuación, algunas ideas prácticas para incorporarlo:
En el salón: combina un sofá de líneas modernas con una mesa de centro antigua o una butaca de tapizado floral. Añade cojines y mantas con textura para reforzar la sensación de confort.
En el dormitorio: los cabeceros de forja o madera tallada son un clásico. Puedes completar el ambiente con una lámpara de mesa retro o un espejo con marco dorado.
En la cocina: introduce detalles como vajillas de porcelana, estanterías abiertas o azulejos tipo metro. Estos elementos evocan las cocinas tradicionales con un toque actualizado.
En el baño: los lavabos con mueble de pie y los grifos de estilo clásico encajan perfectamente. Si el espacio es reducido, una paleta de tonos neutros ayudará a mantener la luminosidad.
En el recibidor: una consola restaurada o un perchero de hierro forjado darán personalidad desde el primer momento.
Decoración complementaria: los pequeños detalles cuentan
En el estilo vintage, los accesorios son tan importantes como los muebles. Los objetos decorativos ayudan a reforzar la estética y a dotar de identidad cada espacio. Algunos elementos infalibles son:
Espejos con marcos envejecidos o dorados.
Relojes de pared, radios o teléfonos antiguos. Este es uno de los relojes vintage más recomendables:
Se trata de un reloj de pared de estilo industrial que recrea la clásica estética de los relojes de estación de tren del siglo XIX. Cuenta con dos caras analógicas (doble cara) para que pueda verse desde ambos lados, funciona con pilas y utiliza un mecanismo silencioso, además de estar inspirado en diseños retro. Está fabricado en hierro y vidrio, viene en colores negro y blanco, y sus dimensiones son aproximadamente 35×35×10 cm.
Lámparas de cristal o metal con bombillas cálidas.
Marcos de fotos antiguos o ilustraciones de época.
Alfombras y cortinas con estampados florales o geométricos.
Los textiles juegan un papel esencial: aportan color, textura y sensación de hogar. En este sentido, las fibras naturales y los tejidos ecológicos encajan perfectamente. De hecho, cada vez son más exitosos los materiales sostenibles en interiorismo.
Cómo combinar el estilo vintage con otros estilos
Una de las grandes virtudes del vintage es su capacidad de adaptación. Puede convivir con otras tendencias para crear espacios más ricos y equilibrados:
Vintage y nórdico: combina la simplicidad escandinava con piezas de madera envejecida o textiles suaves.
Vintage e industrial: introduce lámparas metálicas, ladrillo visto o muebles de hierro para aportar carácter urbano.
Vintage y boho chic: mezcla texturas, colores y estampados, generando un ambiente libre y personal.
Vintage y mediterráneo: apuesta por la luminosidad, los tonos blancos y la frescura de los materiales naturales.
La clave está en no saturar. Un exceso de piezas antiguas puede hacer que el ambiente resulte recargado, mientras que un toque sutil mantiene el equilibrio entre lo clásico y lo contemporáneo.
Conclusión
El estilo vintage es una celebración del pasado que encaja perfectamente en los hogares actuales. A través de materiales naturales, tonos suaves y objetos con historia, se logra una decoración cálida, elegante y atemporal. Su encanto radica en la mezcla: combinar lo antiguo y lo moderno, lo imperfecto y lo funcional, para dar lugar a espacios llenos de personalidad.
Autor:
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